Smartphone, ¿Hasta dónde llegará la cámara delantera?

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¿Quién no ha oído hablar ya del término “Selfie”? En los últimos años ha habido una sana competición entre los fabricantes de Smartphones para traer al mercado el teléfono con mejor cámara trasera del mercado, y dicha competitividad ha dejado como fruto móviles de la talla del Nokia Lumia 1020 o el Sony Xperia Z2, el primero con sensor de 41MP y el segundo con sensor de 20,7MP. Pero, Pero, ¿Qué hay de la cámara delantera?

“¿Nos Hacemos una Selfie?” Una simple combinación de palabras que ya está de moda entre los usuarios de teléfonos inteligentes, ya sean dos personas o un grupo más o menos numeroso. Las redes sociales van llenas de “Selfies”, caras sonrientes para mostrar con quién se está y dónde se está.

Las cámaras frontales nunca me han parecido soluciones lo suficientemente decentes como para tener un buen recuerdo tipo “Selfie”, y de hecho siempre he confiando en la cámara trasera y mi buen ojo para calcular un acertado encuadre: solo es cuestión de realizar algunas tomas de prueba hasta encontrar la adecuada. ¿No crees? Además, Smartphones como el LG G2 o G2 Mini, con captura mediante comandos de voz, hacen las cosas fáciles a la hora de sostener el terminal y tomar la mejor “selfie”.

Pero hay algo que resulta obvio, la forma más óptima de tomar una “Selfie” es utilizando la cámara frontal del Smartphone y ver directamente en pantalla nuestro encuadre. Efectividad 100% en una sola captura. En los últimos 2 años, marcas como Sony, HTC, Samsung o LG han comenzado a adoptar como norma los 2 o 2,1MP para la resolución máxima de la cámara frontal de  teléfonos de altas prestaciones, pero no ha sido hasta este año que la cota ha aumentado hasta los 5MP en modelos “TOP” conocidos: el HTC One M8, que cojea en cuanto a cámara trasera, sí cuenta con una cámara delantera por encima de las prestaciones ofrecidas por la competencia (léase Galaxy S5 y LG G3).

El One M8 incorpora una cámara frontal de 5 MP de máxima resolución con sensor BSI y objetivo gran angular con función HDR. ¿Sorprendido? Yo personalmente sí, y además también se pueden grabar vídeos en una resolución FULL HD. Está claro que la mejor “Selfie” del mercado, con cámara frontal, se encontrará en el teléfono de HTC. 

Yo no soy de hacer “Selfies”, y de hecho creo es más importante y crucial que la cámara trasera proporcione el mejor rendimiento posible: y no me refiero a velocidad de captura, sino a los resultados obtenidos en términos de resolución y definición de imagen. Pero algo que me está rondando la cabeza es… ¿Hasta dónde serán capaces de llegar las marcas en lo referente a calidad de la óptica para la cámara frontal?  Es necesario recordar que la calidad de una cámara, tanto en un móvil como en una cámara digital compacta, reside en la calidad de la óptica. Me explico, por mucho que veamos 13MP o 16MP en las especificaciones de un móvil, si la lente de la cámara es de baja calidad (en materiales y composición de componentes) el resultado de la fotografía puede ser decepcionante y el usuario se llevará un gran desengaño.

La tecnología evoluciona y mejora día a día, pero el espacio disponible en un Smartphone para los componentes electrónicos es limitado o puede tocar techo: sobretodo ahora que se buscan dispositivos estilizados del mínimo grosor posible. ¿Es conveniente apostar por una tecnología en detrimento de otra igual o incluso más importante? La ubicación de la cámara frontal, por lo general en la esquina superior derecha, reclama su espacio reservado dentro del cuerpo del dispositivo, y en mi opinión no debería acaparar un volumen que la cámara trasera necesita o podría necesitar en un futuro: el tamaño del sensor es importante a la hora de obtener los mejores resultados posibles en fotografía móvil.

En mi opinión, no habría sentido alguno en aumentar la resolución de las imágenes si ello no viene acompañado por una mejora de hardware: el software no puede maquillar el resultado final de una fotografía, y eso queda palpable en muchas cámaras frontales con una lente minúscula e incapaces de absorber unos mínimos de luz. Una lente de mala calidad implica una gran pixelación y un tamaño del grano indeseado. 

Originariamente, el principal motivo de la existencia de las cámaras frontales en los móviles era el de poder mantener videollamadas a través de servicios como Skype o Hangouts, de forma que se lograba una comunicación enriquecida con sonido e imagen. Algo que en Japón es habitual desde hace años y que, al menos en Europa, no constituye la forma habitual de comunicación bilateral.

Donde las marcas apuestan y seguirán apostando es en las cámaras traseras, y ello queda palpable al ver cámaras móviles que superan ya los 13MP, e incluso alcanzan los sorprendentes 38MP de máxima resolución. Recientemente estuve en la presentación del Galaxy K Zoom de Samsung, y una de las opciones de software incorporadas en el terminal fue la de un método asistido para tomar una fotografía con la cámara trasera del móvil: basta con indicar al teléfono en que punto de la escena queremos ubicarnos y luego, con un poco de paciencia y acierto, solamente hay que orientar el teléfono hasta que el sistema detecte nuestra ubicación y automáticamente capture el momento.

¿Por qué conformarse con las limitaciones de la cámara frontal si con una mejora de software se puede ayudar a obtener una “selfie” de mayor calidad utilizando la cámara trasera?

La tecnología tiene sus límites, y Smartphones como el Samsung Galaxy K Zoom y el Nokia Lumia 1020 han demostrado que, para obtener unas fotografías comparables a una cámara digital compacta, es necesario aumentar el grosor de los móviles por encima de las medidas deseadas: tecnología en detrimento de un diseño “casi-imposible”.

Dado que uno no puede cargar continuamente con un trípode, para obtener una fotografía “selfie” con unos mínimos de calidad, desarrollar una mejor aplicación de cámara podría ser un factor clave: detección múltiple de rostros + sistema guía de encuadre de la imagen.