Probamos el Parrot AR.Drone 2.0

Llega a nuestras manos uno de los aparatos más populares en el mundo de los drones: el Parrot AR.Drone 2.0 y no podemos dejar de analizarlo para haceros un resumen de sus prestaciones.

Artículo de nuestro colaborador Luis Llimargas.

Unboxing

Al abrir la caja nos encontramos ante una carcasa muy curiosa donde destaca la estructura de pórex que rodea las hélices y el chasis. No es un aparato pequeño, mide casi 80 centímetros de extremo a extremo, lo que facilita la estabilidad y permite tenerlo a la vista a medida que se aleja.

También se suministra otra carcasa que sólo cubre el chasis pero no las hélices. Se recomienda utilizar la primera en interiores y la segunda en exteriores. Se desmonta y cambia muy rápidamente y sin necesidad de herramientas, ya que se sujeta con imanes.

El drone de Parrot con la carcasa que rodea las hélices
El drone de Parrot con la carcasa que rodea las hélices

No es una simple cuestión estética: montar la carcasa completa en exteriores en un día de viento o de brisa fuerte afecta en gran medida al control del aparato, ya que lo empuja fuera de su posición debido a su superficie.

El cuadcóptero de Parrot sin carcasa
El cuadcóptero de Parrot sin carcasa

El aparato tiene cuatro motores y hélice, ya viene montado, configurado y listo para volar. Realmente es tan fácil como descargar la aplicación, cargar la batería y ¡a disfrutar!

En primer plano, el AR.Drone con las hélices al descubierto y, en segundo plano, la carcasa que rodea y protege las hélices
En primer plano, el AR.Drone con las hélices al descubierto y, en segundo plano, la carcasa que rodea y protege las hélices

También se suministra un cargador y una batería de tipo polímero de litio. Tanto uno como otro son modelos propios de Parrot y no recomendamos utilizar otros tipos.

Baterías y cargador
Baterías y cargador

La caja está bien pensada, pues sirve para almacenar y transportar el aparato y los accesorios necesarios.

El aparato lleva instalada una cámara de vídeo en la parte delantera, en una especie de extensión poco estética pero muy útil.

Primer plano de la cámara del aparato
Primer plano de la cámara del aparato

Aparato

El dron tiene una configuración quadcopter en “X”, es decir, dos motores delante y dos atrás, con la cámara situada entre dos de los brazos de soporte de los motores. Esto responde a dos motivos: el primero es que los modelos en “X” son más estables y facilitan el aprendizaje y el vuelo de los usuarios.

El segundo motivo es que de esta forma se evita que tanto los brazos de apoyo como las hélices aparezcan en el video captado por la cámara. Esto permite ofrecer videos con más sensación de inmersión en el vuelo, hecho especialmente interesante para usos de FPV, como veremos más adelante.

La placa de control es un modelo propio de Parrot. Instalada y protegida dentro del chasis, es accesible, pero raramente tendremos que manipularla. Su funcionamiento es muy estable y potente: las pruebas a las que ha sido sometida no ha fallado ni una sola vez.

A diferencia de otros aparatos con controladoras tipo Naza o Arducopter que requieren una cierta configuración para garantizar su estabilidad, en el Parrot la controladora ya viene configurada y funciona al 100% desde el primer momento. Los sensores y algoritmos de estabilización de vuelo funcionan muy bien y facilitan el proceso de aprendizaje.

En la parte inferior del chasis dispone de un sensor tipo «sonar» que le permite mantener la altura y lo capacitan para despegar y aterrizar de forma autónoma, aunque podemos hacerlo manualmente si lo deseamos.

Los motores y hélices son propios de Parrot. No podemos instalar otros, pero tampoco lo necesita. Dado que este aparato no permite llevar otros accesorios que añadan peso, el dimensionado de batería-motores-hélice es más que correcto y permite realizar con seguridad las maniobras más básicas y que requieren mayor potencia en un momento puntual. Son robustos, y si empleamos la carcasa de protección difícilmente sufrirá alguna incidencia.

Sin embargo, hay disponibles repuestos de todas las piezas móviles tales como hélices, motores o engranajes de transmisión, y se sustituyen de forma sencilla.

El aparato permite vuelos en modo «visual», manteniendo contacto visual entre piloto y aparato, pero también en modo «FPV», en el que se pilota el aparato mirando a través de la pantalla del smartphone o tableta, donde se ven las imágenes captadas por la cámara de video en tiempo real, exactamente como si se volara dentro del aparato.

El AR.Parrot 2.0 tiene una tercera modalidad de vuelo, en la que se marca una ruta sobre un mapa digital mediante el smartphone o la tableta, y se programa el dron para que la siga. Para ello, el aparato necesariamente debe disponer de un módulo GPS, y desgraciadamente no es el caso del modelo que hemos probado.

Vuelos interiores

Con la normativa que regula el espacio aéreo en España, los drones pueden volar sin restricciones en espacios interiores como pabellones deportivos, naves industriales, pero también espacios más reducidos.

Para comprobarlo hemos querido volar el aparato en una habitación un tanto reducida como de 4 por 4 metros, o en el interior de una zona de oficinas de 10 por 3 metros con obstáculos. En ambos casos sólo se necesita una pequeña zona para el despegue y el aterrizaje, que puede ser perfectamente una mesa, y una vez se vuela, se regula la altura a una distancia cómoda y se puede controlar el aparato para moverse por este espacio.

La aplicación del smartphone para actuar como mando permite definir si el vuelo se realiza en el interior o en el exterior. Al seleccionar el primer caso, se configura automáticamente el aparato para que reaccione de forma tranquila y mesurada, lo que permite un vuelo estable y predecible.

Al no tener influencia de viento, los vuelos son extremadamente estables. Si se deja el mando, el aparato se queda en el mismo lugar de forma automática sin necesidad de GPS.

En cualquier caso, recomendamos instalar la carcasa que cubre las hélices para evitar que éstas puedan tocar algún obstáculo que desequilibre el aparato.

Con la experiencia de haber probado no pocos modelos en interiores, grandes y pequeños, debemos decir que el modelo de Parrot es el que permite los vuelos más estables y tranquilos.

Pero ¡no todo es volar! Si se dispone de un espacio de ciertas dimensiones, sugerimos probar la app AR.Rescue 2 que permite despegar el aparato y volar en un espacio interior añadiendo un juego de Realidad Aumentada que veremos a través de la pantalla del smartphone o tableta y que nos permitirá jugar a hacer una batalla aérea contra unos objetivos virtuales.

También disponemos de la app AR.Race 2 que permite definir una ruta con obstáculos para hacer carreras y competir para hacerla en el menor tiempo posible.

Dado que hay poco gasto de energía al subir y bajar del aparato, la batería de 1.500 mA nos permite hacer vuelos de unos 8 minutos, momento en el que aparece el mensaje de batería baja en la pantalla y decidimos aterrizar para no agotarla, aunque nos permite vuelos de más de 10 minutos.

Vuelos exteriores

Tomamos el AR.Drone 2.0 y lo llevamos a las instalaciones del Club Aeromodeslime Girona para comprobar cómo se comporta en exteriores.

Haciendo volar el Parrot AR.Drone 2.0 en exterior
Haciendo volar el Parrot AR.Drone 2.0 en exterior

Lo primero que hacemos es cambiar la configuración al modo «exterior», tan fácil como cambiar un botón de la aplicación, y modificar la altura máxima de vuelo a 20 metros o más.

Los vuelos son tan sencillos e intuitivos como los vuelos de interior, por lo que decidimos buscar los límites y alejamos el aparato para llegar a los 50 metros de alcance que indican las especificaciones. En las pruebas que hemos realizado no se ha perdido el contacto con el aparato en ningún caso, aunque se le ha hecho volar más allá de lo recomendado, tanto en altura como en distancia horizontal.

Animados por la gran estabilidad que ofrece probamos el tipo de vuelo «FPV» o «First Person View” que se podría traducir como «vuelo subjetivo en primera persona» y que consiste en volar mirando sólo la pantalla de la tableta y donde se muestran las imágenes captadas por la cámara en tiempo real. Este tipo de vuelo suele hacerse extraño las primeras veces que se prueba, y tiene cierto riesgo dado que permite volar más allá del alcance de la vista del piloto y las únicas referencias son las que proporciona la cámara.

Introducirse en este tipo de vuelo requiere un aparato muy estable y sencillo, y es éste uno de los puntos fuerte del Parrot AR.Drone, que lo hace especialmente interesante para empezar en este tipo de vuelo. Volando en «FPV» y ante cualquier duda, lo único que tenemos que hacer es dejar los mandos, esperar a que el aparato se estabilice, y después devolverlo hacia nuestra posición tranquilamente.

Probamos también los «flips» o «vueltas de 360 ​​grados». En este aparato sólo hay que tocar dos veces la pantalla con los dedos para que realice automáticamente un «flip» hacia el lado programado. Cabe decir que recomendamos realizar esta maniobra sólo en exteriores pues el drone pierde bastante altura antes de volver a la posición inicial.

Dado que realizamos maniobras más agresivas, la duración de las baterías disminuye, durante unos 5 minutos la batería de 1500 mA y unos 8 minutos de 2500 mA.

El dron despegando en exterior
El dron despegando en exterior

Vídeo

El AR.Drone lleva instalada una cámara fija de 720p de resolución en la parte delantera del dron.

El principal inconveniente es que no tiene ningún tipo de estabilización, de modo que cualquier cambio en la posición del dron se traslada automáticamente a la imagen. La Universidad Politécnica de Cataluña está trabajando en un software especial para estabilizar las imágenes captadas por esta cámara.

Las imágenes se envían vía Wi-Fi directamente al smartphone o a la tableta casi sin latencia.Otras cámaras montadas en drones, por ejemplo la popular GoPro Hero, tienen más resolución pero también una mayor latencia, de casi dos segundos, de modo que lo que se ve en la pantalla ha pasado dos segunda antes, lo que impide tomar decisiones en tiempo real sobre el vuelo y pilotarlo en modalidad «FPV».

Esto no ocurre con esta cámara: en la pantalla se ve en tiempo real lo que capta la cámara, lo que lo hace idóneo para empezar con vuelos del tipo «FPV».

Pese a que no permite ningún ajuste de parámetros de cámara, los resultados de calidad de imagen en cuanto a colores y luminancia son más que correctos.

El único control que se permite en las imágenes es el “disparador” que permite activar o desactivar la grabación de imágenes de vídeo o hacer una foto fija.

A diferencia de otras cámaras, las imágenes no quedan registradas en la memoria del aparato, sino en la del smartphone o tableta, lo que permite verificar las imágenes en directo, o compartirlas en las redes sociales en cuanto se ha terminado el vuelo.

Controles

A diferencia de otros aparatos, el AR.Drone no tiene un mando exclusivo, sino que puede ser controlado mediante un smartphone o una tableta, ya sea iOS o Android.

Recomendamos la tableta por dos motivos: la pantalla es más grande, y si quiere ver las imágenes en vivo para hacer «FPV», facilita la visión. El segundo motivo es porque es más fácil de volar gracias a la comodidad para cogerlo y a que un smartphone no es tan ergonómico.

La comunicación entre el AR.Drone y el smartphone o la tableta se realiza mediante Wi-Fi, que permite enviar la señal de dirección, aterrizaje, despegue, etc, y también desde el aparato al smartphone para transmitir las imágenes y estado de la batería.

Los mandos son muy intuitivos, pues para mover el aparato sólo se tiene que pulsar la pantalla con el dedo pulgar izquierdo e inclinar el móvil o la tableta hacia el lado al que se quiere desplazar el aparato. Si se quiere que suba o baje, es necesario presionar con el pulgar derecho y subirlo o bajarlo. Finalmente, para hacerlo rotar sobre su eje, hay que presionar con el pulgar derecho y mover hacia la derecha o la izquierda.

También permite hacer un retorno hacia el punto de partida pulsando con dos dedos simultáneamente, o hacer un «back flip» pulsando dos veces sobre la pantalla.

En Google Play o la App Store de Apple encontrará varias aplicaciones para controlarlo.Recomendamos empezar haciendo vuelos simples y posteriormente probar las aplicaciones de vuelo con realidad aumentada, todo un reto para cuando dominas el aparato.

Hemos probado el dron con un smartphone Samsung Galaxy SIII y con un iPad2, y nos decantamos claramente por el iPad, tanto por las medidas de la pantalla como por la fiabilidad de la conexión Wi-Fi.

Este ha sido el único aspecto negativo que podemos mencionar de las pruebas realizadas: con el smartphone, la conexión Wi-Fi se perdía habitualmente, y aunque no afectaba a la estabilidad del vuelo, es una situación nada deseable a evitar en cualquier caso. Con el iPad no hemos tenido ningún tipo de problema.

Usos

Así pues, ¿cuál es la utilidad más recomendable de este aparato? pues bajo nuestro punto de vista se lo recomendamos si tiene ganas de probar la experiencia de controlar el vuelo de un aparato sin conocimientos previos de otros aparatos. Disfrutará de él tanto en interiores como en exteriores y no tendrá problemas para configurarlo.

Con la cámara no estabilizada, no espere darle un uso de grabación de fotos o vídeos de calidad. Si este campo le interesa, habría que plantearse otros modelos, quizás el Parrot Bebop, un dron orientado a estos usos que saldrán próximamente al mercado.

Si lo que busca es un dron para disfrutar de ratos de ocio con la mínima preocupación, este aparato ofrece la mejor opción.