Soldados ucranianos y norteamericanos en un ejercicio conjunto realizado en 2011. Imagen cortesía del ejército estadounidense en Flickr bajo licencia Creative Commons

Sin novedad en el ciberfrente de Ucrania

Calma absoluta en el frente electrónico del conflicto ruso-ucraniano, con algún incidente puntual pero en general sin concitar la animadversión de hackers de uno u otro bando, al contrario que en otros conflictos acaecidos con anterioridad.

Soldados ucranianos y norteamericanos en un ejercicio conjunto realizado en 2011. Imagen cortesía del ejército estadounidense en Flickr bajo licencia Creative Commons

Soldados ucranianos y norteamericanos en un ejercicio conjunto realizado en 2011. Imagen cortesía del ejército estadounidense en Flickr bajo licencia Creative Commons

No hubiera sido la primera vez que un conflicto bélico se plasma en ciberataques, o que una amenaza de conflicto armado que no llega a materializarse sí tiene su contrapartida en La Red de redes, sobretodo de la mano de civiles que, al margen o no de las autoridades políticas y militares, lanzan por su cuenta y riesgo ciberataques contra las infraestructuras electrónicas del país contra el cual se realiza la escalada de tensión y/o violencia.

Ocurrió en Estonia en el 2007 y, precisamente, con Rusia como presunta agresora (algo que no llegó a demostrarse nunca, pero en lo que todos los analistas que han tratado el tema están de acuerdo) motivado por la voluntad del gobierno estonio de retirar de la vía pública una estatua conmemorativa de la ‘liberación’ del país por parte de las fuerzas del Ejército Rojo soviético durante la Segunda Guerra Mundial.

También ha ido ocurriendo con episodios intermitentes desde hace años con Irán como objetivo por parte de la maquinaria de ciberguerra estadounidense e israelí principalmente (aunque no es descartable que otros países del llamado bloque occidental se hayan apuntado a la ‘fiesta’), para impedir o limitar el avance del régimen de los ayatolás en materia nuclear.

Estos son dos ejemplos de conflictos puramente electrónicos, sin mayores consecuencias que pérdidas económicas, por lo menos que se sepa, y que no han tenido plasmación fuera de Internet con un enfrentamiento armado entre los países litigantes.

Pero entre Ucrania y Rusia, y en contra de lo que muchos temíamos, no se han producido actos de guerra electrónica de consideración.

La Agencia Reuters se hace eco de las escuchas e interceptaciones de los teléfonos de los miembros del Parlamento de Ucrania que estaría realizando el ejército ruso pero, en este caso, más que hablar de ciberguerra tendríamos que hablar de un caso de espionaje.

La revista Forbes analiza, en base a un artículo aparecido en Security Current, como sería una ciberguerra entre Ucrania y Rusia y sus consecuencias.

Consultados por este mismo rotativo, desde Akamai (compañía dedicada a servir contenidos en Internet a lo largo y ancho de todo el mundo, y con unos servicios de monitorización de La Red en tiempo real muy potentes) nos han confirmado que no se ha detectado ninguna actividad inusual en Internet ni un incremento fuera de lo corriente en los ciberataques producidos entre ambos países.

Por lo tanto, podemos concluir que, al menos por el momento, no hay novedad en el frente online del conflicto entre Rusia y Ucrania. Esperemos no sólo que esto siga así, si no una pronta resolución satisfactoria para todas las partes y, especialmente, para los ciudadanos.

Desde estas líneas agradezco a Mercè Molist su aportación de fuentes para la elaboración de este artículo.

 

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