Samsung: ¿la venta de Motorola le beneficia o perjudica?

Haber añadido el negocio de Motorola Mobility, con presencia en el continente americano y Europa, a su fuerza en Asia, perfila a Lenovo como una rival con potencial de hacerle sombra a Samsung, mientras que con la absorción de patentes e I+D de Motorola por parte de Google, esta última no queda huérfana de la posibilidad de diseñar sus propios terminales revolucionarios cuando quiera. ¿Realmente, y como dicen algunos, la operación beneficia tanto a Samsung?

Yang Yuanqing, Presidente y CEO de Lenovo, y Larry Page, CEO de Google, presentando el acuerdo de adquisición de Motorola

Yang Yuanqing, Presidente y CEO de Lenovo, y Larry Page, CEO de Google, presentando el acuerdo de adquisición de Motorola

La reciente adquisición de Motorola Mobility por parte de Lenovo ha sido vista por muchos medios como una forma de que Google apacigüe a Samsung. Según esta versión, la multinacional surcoreana se sentiría amenazada por la posibilidad de Google lanzara su propia línea de hardware, yendo más allá de la marca Motorola y comercializando sus propias ideas de terminales con el mismo nombre del buscador.

Samsung es la dominadora absoluta en el ámbito de los smartphones Android, compartiendo cetro con Apple si hablamos de teléfonos inteligentes en global. Es probable que la dominación de Samsung tampoco le convenga excesivamente a Google; de llegar a un porcentaje de mercado tan amplio que pueda arrojar fuera del sector a alguno de sus competidores (como HTC o Sony), la multinacional surcoreana podría empezar a dictar sus condiciones a la compañía de Sergey Brin y Larry Page, algo que sin lugar a dudas no interesa en los cuarteles generales de Google en Mountain View.

Para muchos, la venta de Motorola a Lenovo calma a Samsung y la devuelve al redil, acabando de paso posiblemente con la plataforma Tizen, que según muchas voces podría ser utilizada por Samsung como contrapeso a una línea de terminales marca Google. No obstante, Samsung tiene a su alcance otras opciones que le pueden dar un rendimiento igual o incluso superior al de una plataforma que todavía no se ha estrenado en el mercado y que, por lo tanto, partiría de cero: Windows Phone en primer lugar (por lo que Microsoft sin duda le pagaría una buena suma), Sailfish OS (Jolla), o Ubuntu Touch. Todas tienen sus ventajas e inconvenientes.

Cierto es que una plataforma propia es mucho más manejable que sistemas operativos creados por terceros como los mencionados, pero hay que tener en cuenta el factor de empezar de cero en el mercado sin conocer exactamente la respuesta del público. El “pero no es Android, como el de mis amigos y conocidos” puede ser un factor a tener muy en cuenta.

La venta de Motorola se ha hecho, además, a una Lenovo que con ello gana acceso a los mercados europeo y americano, con una marca que todavía puede vender bien. Ello le da una porción en mercados en los que competirá con Samsung. ¿Deseaba esto la multinacional surcoreana?

Tras la operación, Lenovo tiene el potencial de convertirse en la tercera fabricante de smartphones del mundo tras la misma Samsung y Apple, y de este puesto, según como maneje sus armas, podría llegar a amenazar en el futuro la posición de privilegio de Samsung, claro que esta afirmación es meramente una especulación. Ello hace pensar que, tal vez, Lenovo no ha sido el mejor destinatario de Motorola desde la perspectiva de Samsung, pese a que es difícil saber exactamente cómo han visto la operación desde los cuarteles generales de esta última en Seúl.

Además de Tizen como posible amenaza a Android, Samsung estaba introduciendo cada vez más aplicaciones y soluciones propias en sus terminales que substituyen a las aplicaciones y servicios de Google, algo que sin duda no debe ser del agrado de los de Mountain View.

La venta de Motorola tampoco deja sin capacidad a Google de diseñar un smartphone propio y lanzarlo en el futuro. Fabricarlo físicamente es lo que menos problemas le reportaría a los muchachos de Sergey Brin y Larry Page, y para llevar a cabo la fase de concepción y diseño puede recurrir al capital intelectual que ya poseía, al cual ya ha añadido lo que deseaba de Motorola: patentes, departamento de I+D y probablemente personal clave.

Algo cómo el Proyecto Ara puede convertirse a medio o largo plazo en un terminal para lanzar al mercado. Las espadas, pues, pueden seguir perfectamente en alto entre Google y Samsung mientras a esta última le surge una posible amenaza a su arrolladora dominación en el mercado personificada en Lenovo.

El reciente acuerdo sobre compartición de patentes anunciado entre Samsung y Google es también visto por algunos como parte de esta operación de venta para que la multinacional norteamericana apacigüe al gigante asiático. Puede ser cierto, por qué negarlo, pero ¿qué implica realmente? ¿Impide tal vez a Samsung utilizar una plataforma alternativa como Tizen, o a Google fabricar sus propios terminales?

Sinceramente, yo veo ambas operaciones como desconectadas y por interés mútuo; ni a Google le conviene una Samsung excesivamente poderosa en el ecosistema Android de forma que los demás fabricantes puedan verse apartados o marginados, ni Samsung ha puesto punto y final a la posibilidad de que Google lance terminales propios al mercado.

No obstante, y siguiendo la misma lógica ¿le interesa a Google sacar algún día hardware propio al mercado que pueda interferir con el resto de fabricantes? La respuesta es, ahora mismo, que no, aunque el futuro a medio/largo plazo en el ámbito de la movilidad es siempre difícil de predecir.

 

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