Drones de Amazon ¿son realmente posibles?

Regulaciones inexistentes y tecnología menos segura de lo que se nos dice desde el librero norteamericano, configuran un paisaje que nos hace dudar de la viabilidad inmediata del anuncio de Jeff Bezos, pero que sin duda esboza el camino que se seguirá en el futuro.

Hace unas semanas leíamos en la prensa la noticia de que Jeff Bezos preveía que Amazon emplearía aparatos no tripulados, los comúnmente llamados ‘drones’, para distribuir material vendido a través de su web en una iniciativa que bautizaba como Amazon Prime Air.

No ha sido el primero, ya que antes se había anunciado el reparto de pizzas o cervezas pero si que ha sido el que ha tenido más eco mediático.

Interesados ​​por esta iniciativa, nos hemos querido acercarnos a este tema, para conocer si tal proyecto puede llegar a ver la luz.

Hablamos con Lluís Llimargas, de la empresa Giroair Imatges, experto en el diseño, construcción y uso de drones para ofrecer servicios de fotografía y vídeo aéreos: “los ‘Drones’ son aparatos aéreos no tripulados, conocidos con el acrónimo inglés ‘UAV’ por ‘Unmaned Aerial Vehicle’. Se desplazan por el aire sin que nadie los controle desde dentro, y se los puede programar para que sigan una ruta con tecnología GPS, o controlados por parte de un piloto que está en tierra, para realizar tareas de forma automatizada“.

Probablemente todos hemos visto alguna vez aviones de juguete que los llamados aeromodelistas guían desde tierra y que hacen volar a su alrededor. Un ‘Drone’ es una evolución de esta tecnología, mejorando el control de modo que el mismo aparato gestiona los cambios de rumbo y la estabilidad del vuelo, y ha permitido aumentar el tamaño de los aparatos y su autonomía para realizar vuelos más allá del alcance de la vista del piloto.

Debemos entender que un Drone puede tener diferentes formas dependiendo del alcance y del uso que se le quiera dar. En el vídeo que acompaña la presentación del servicio de Amazon se ve un pequeño aparato de ocho motores que carga un paquete, lo deja en la puerta de una vivienda y regresa para continuar con el proceso de reparto, pero hay otros con la forma habitual de avión con alas o de helicóptero a los que estamos acostumbrados.

Estos aparatos no son ciencia ficción, ya se venden en tiendas especializadas y tienen diversos usos, desde el simple ocio hasta la fotografía, pasando por la extinción de incendios, usos militares, periodismo o la búsqueda de personas perdidas.

Aunque en el vídeo de Amazon no se entra en detalles sobre el peso del paquete y la distancia de entrega, los Drones tienen suficiente autonomía para ejecutar los trabajos que se muestran. Por ejemplo, se pueden hacer entregas de paquetes de unos 2 kg en un radio de 2 o 3 kilómetros con un alto grado de seguridad, siempre y cuando las condiciones meteorológicas acompañen. Pero hay más cosas a hablar sobre este tema” indica Llimargas sobre la iniciativa del librero norteamericano.

Para empezar, un Drone viaja por el aire a una altura y rumbo predeterminados. Hay que garantizar que el aparato no colisione con otros aparatos, tripulados o no, que vuelen en la misma zona y, por lo tanto, que caigan fuera de control. Por ahora este es el principal inconveniente que presenta la iniciativa de Amazon: el ente que gestiona el uso del espacio aéreo estadounidense, la FAA, aún no se ha pronunciado sobre los requisitos que deben reunir estos aparatos ni los protocolos a seguir. Si ya es complicado gestionar el espacio aéreo entre aparatos tripulados, aún lo es más cuando alguno de ellos no tiene capacidad de cambiar el rumbo o la altura.

Aquí pasa lo mismo: la tecnología va por delante de la norma, y ​​ahora mismo el uso de estos aparatos no tiene ninguna regulación específica, aunque hay constancia de que se está trabajando en ello.

Por ahora sólo hay seis zonas donde se permita volar aparatos no tripulados con garantías de que no interferirán en el tráfico de otros aparatos en todos los EEUU. Fuera de estas zonas, nadie dispone de permiso para volar por encima de los 400 pies de altura, unos 130 metros aproximadamente, espacio donde hay riesgo de colisión con otros aparatos. En España sólo hay dos zonas de este tipo, una de ellas en Cataluña, entre Moià y Collsuspina.

El segundo problema es que, aunque la precisión de la tecnología GPS que guía estos aparatos es bastante buena, tiene cierto margen de error y, además, no permite detectar posibles cambios en el terreno que no hayan sido previamente verificados. Es decir, en el vídeo de Amazon se ve el aparato aterrizando en una zona ajardinada de bastante buen tamaño justo delante de la puerta de la casa del destinatario, pero… ¿qué pasaría si la zona de aterrizaje fuera más pequeña o en ese momento estuviera ocupada por, por ejemplo, un vehículo o una persona? quien garantiza que la zona de aterrizaje y el espacio vertical para llegar están libres de obstáculos?

Como no hay un piloto, se envía el aparato hasta unas coordenadas en las que hay que fiarse de las indicaciones de cartografía digital GIS como por ejemplo Google Maps o OpenStreet Maps, pero si esta no está suficientemente bien introducida, contiene errores o simplemente hay otro objeto, el aparato no tiene capacidad de detección y reacción para cambiar el punto de aterrizaje.

Por no hablar de otros problemas, por ejemplo individuos que tomen el control del aparato para cambiar su uso, el destino o simplemente los parámetros de seguridad, como se describe en la web de Skyjack (palabra que viene claramente de Sky -cielo en inglés- y hack).

Si esta tecnología está tan en pañales ¿por qué Jeff Bezos la ha anunciado como operativa a partir del 2015? Posiblemente por pura y simple propaganda: el eco mediático que le ha dado el anuncio es considerable, el vídeo de Youtube lleva más de trece millones de visitas y el efecto viral ha sido impresionante.

Por otra parte, no debemos olvidar que el negocio principal de Amazon se basa en la distribución: cualquier reducción del gasto (por ejemplo en el reparto de proximidad en entorno rural como parece ser el objetivo de este anuncio) pasa a aumentar el beneficio de la empresa.

Luis Llimargas también comenta que no hay que ir al otro lado del Atlántico para encontrar proyectos reales que utilicen tecnología UAV “sin ir más lejos, aquí en casa [en Cataluña] hay un proyecto muy parecido al de Amazon, llamado ‘proyecto FAED‘, que emplea Drones para llevar desfibriladores allí donde se necesitan como alternativa a desplegarlos y mantenerlos por el territorio“.

El servicio no estará listo en un futuro próximo, pero la tendencia está ahí y seguro que oiremos hablar de ello en el futuro. Quizás la compra de empresas de robótica por parte de Google también va en esta línea.

 

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